Wednesday, December 15, 2010

Regalar

Transitando diciembre y próximos a la celebración de la Navidad, nos vemos inundados de objetos para regalar. Les aseguro que viviendo en New York –la capital mundial de consumo- la oferta es tan grande que (si pretendemos basar nuestra elección en los productos existentes) podemos llegar a experimentar un sentimiento de agobio muy grande porque no sabemos por dónde empezar a elegir. Ahora, si cambiamos nuestra perspectiva y nos centramos en las personas a quienes les queremos obsequiar algo, la cuestión resulta sumamente sencilla.

Una amiga me comentó el otro día:-"Hay tanto para comprar que no sé por dónde empezar"?-. Le sugerí dejar de lado lo externo (es decir aquello que nos ofrece el mercado) y centrar su atención en cada una de las personas a las que deseaba obsequiarles algo.

Si deseas regalar algo a alguien, esa persona debe ser tu punto de partida. Concéntrate unos minutos y refresca en tu mente su estilo, sus gustos o preferencias, y a partir de ahí -acorde a tu presupuesto-, ve y comprale algo que sabes le puede llegar a gustar. El importe del regalo no es lo más importante, siempre y cuando el obsequio tenga que ver con el destinatario. Si es así, seguro que no te equivocas.

Pensemos que el acto de regalar tiene dos componentes, el primero en donde yo satisfago una parte mia, es decir el placer de regalar. Cada vez que le regalo algo a alguien le estoy diciendo a esa persona que me importa y que de "alguna manera" (aunque sea circunstancial) forma parte de mi vida. Y el segundo, es el de “hacer sentir bien al otro” a través de mi regalo. Por eso no tiene sentido regalar por regalar, nadie se ve beneficiado en ese proceso salvo los comerciantes. Por otra parte cualquier regalo, con el paso del tiempo se puede romper, perder, puede desaparecer si es comestible… pero lo que siempre quedará en la memoria de la persona que lo recibe es la intención, la dedicacion y el afecto con el cual fue elegido y entregado... y ésa es la mejor parte del regalo.

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