Siempre se habla del ego, pero ¿qué es? El ego es esa parte de nuestra mente -negativa y destructiva- que se cree separada de nosotros. En contraposición al ego, la verdadera voz interna que nos guía, también se encuentra en nuestra mente, es nuestro Maestro Interno y proviene directamente de Dios.
¿Cómo hacemos para identificar esa interferencia interna que nos habla todo el tiempo y que nos propone competencia, pelea y sangre en forma permanente? Sugiero aprender a identificar la intromisión del ego, primero en nosotros mismos y luego en los demás. De esa manera, no seremos engañados y lo pasaremos por alto (porque eso es lo único que conviene hacer con las intromisiones del ego: dejarlo que se esfume y desaparezca en la nada de donde vino). No le prestes atención, no le des importancia…
Frente a una conducta motivada por el ego, la estrategia correcta es no reaccionar. El ego es una corriente de energía negativa que actúa en nosotros a nivel del pensamiento. Sin embargo, a través de nuestro control consciente, podemos neutralizar esa corriente de energía y evitar que se transforme en una conducta con consecuencias negativas.
Pero… ¿qué sucede si nos encontramos con una reacción inapropiada o violenta de otra persona, cuyo ego se sintió amenazado por algo que hicimos o simplemente dijimos?
Como dije antes, lo primero es no oponerle resistencia, es decir no reaccionar, y menos aún de manera violenta porque lo único que vamos a lograr es una escalada de violencia aún mayor. No contrariar los egos de los demás es un aprendizaje y se logra con un entrenamiento basado en la experiencia. Si alguien motivado por su ego quiere imponer su voluntad, es necesario protegernos de manera inteligente, es decir tratando de no atacar su ego porque éste, al verse amenazado y viendo que no puede lograr su propósito podría recurrir a la violencia física o psicológica con tal de lograr su objetivo.
Aprende a pensar, decir y hacer lo que sientes en forma calma, sé amable con todas las personas con quienes interactúes y no te centres en sus egos. Regálales una sonrisa y sigue tu camino. Concéntrate en lo que tú piensas y no en lo que los demás quieren hacerte creer… Un ejemplo de alguien motivado por su ego es aquél que opina sobre tu vida (sin que tú se lo pidas…), te recomienda lo que tienes que estudiar, te dice con quién tienes que estar y dónde deberías vivir… En ese caso, tal persona cree saber mejor que tú lo que es bueno para ti. Al igual que este caso, encontrarás muchos otros donde personas motivadas por sus egos pretenden entrometerse en tu vida. Como te dije al principio, la estrategia más apropiada es ignorar esa avalancha de energía, protegerse y recurrir a tus propios pensamientos positivos para que te lleven al cumplimento de tus propios objetivos.
Tuesday, November 24, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


0 comments:
Post a Comment