Cualquier cambio importante que se produce en nuestra vida -desde una mudanza, un cambio de estudio o trabajo, la ruptura de una relación, etc - no es más que el último eslabón visible de una serie de “pequeños cambios” que se fueron produciendo en nosotros con el correr del tiempo.
Un día nos levantamos a la mañana y sin saber porqué razón ya no encajamos más en el esquema anterior, en ese lugar o en esa relación, llegó la hora de cambiar. Como por arte de magia, todo conspirará de manera inimaginable para que las cosas -sólo para nosotros, no así para los demás- empiecen a moverse…
Los cambios que se producen, no son otra cosa que cambios en la manera de percibir. El afuera sigue igual, somos nosotros que cambiamos. Y cuando ello sucede, lo mejor es no oponerle resistencia e ir hacia delante. Es la ley natural de la vida, de la evolución.
Aquellos que te rodean, la mayoría de las veces no entienden lo que estás haciendo, sólo aquel que concibe la vida como movimiento permanente, estará en condiciones de entenderte y no juzgarte… pero no te aflijas, que son los menos…La mayoría de las personas prefieren quedarse en su “zona de comodidad” y transitar la vida desde allí...y está bien para ellos.
Considera ese cambio para seguir sintiéndote vivo. Te sugiero que lo transites de cuerpo entero (como cuando te sumerges en una piscina) te dejes guiar, y…durante el periodo de transformación (ya sea durante los preparativos del viaje, la mudanza, el corte en una relación o cualquier otra decisión) pide iluminación y sigue tu derrotero.
Thursday, September 03, 2009
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