Friday, August 10, 2007

Fantasmas

Dentro del desarrollo evolutivo del ser humano, siendo niños, atravesamos por la famosa etapa de “miedos nocturnos”. Recuerdo noches en las que percibía monstruos y fantasmas que me perturbaban. En aquellos días me sentía atemorizada y llamaba a mis padres para que vinieran a socorrerme; ahora sé que no existen.

Los padres u otro adulto en quién confiamos tienen la posibilidad de darnos seguridad con una simple explicación de lo ocurrido para que no tengamos miedo. Se encargan de decirnos que esos monstruos, en realidad, son sombras y los fantasmas, las cortinas de la habitación. Cualquier niño que sienta esa contención, acomoda sus cobijas y regresa a dormir como si nada hubiese ocurrido, sabiendo que está a salvo y que no tiene nada que temer.

Ya adultos, sin embargo, seguimos percibiendo fantasmas (igual que en la niñez) tales como el miedo a quedarnos solos, el temor a no tener suficiente dinero, padecer alguna enfermedad, etc. Para escaparnos de ellos, necesitamos ayuda. Pero ¿a quién recurrimos en nuestra vida adulta? ¿Pueden nuestros padres, hermanos mayores, cónyuges, sacerdotes o psicólogos quitarnos el miedo? No, no pueden. Ellos son sólo nuestros compañeros de viaje.

Entonces ¿Quién es capaz de desvanecer nuestros monstruos y fantasmas? Nosotros mismos con la ayuda de nuestro Guía interior. Si de corazón confías en ÉL, su respuesta -al igual que la del adulto en quien confiabas cuando eras pequeño- hará que tu miedo desaparezca de inmediato. ¿Cómo? Tú limítate a pedir y confía.

Nuestro Guía interior tiene -para cada uno de nosotros- una manera específica y diferente de contestar de modo tal que su respuesta no pase desapercibida y la podamos captar en su totalidad, acorde a nuestro nivel de saber y entender. Confiemos, pensemos y vivamos con nuestro maestro interno; Él siempre acude ante nuestro pedido sincero, aclara nuestra mente y deshace nuestros miedos.

0 comments: