Cuando nos ocurre algo “reaccionamos” cómo mejor podemos -en ese momento- de acuerdo a nuestro nivel de entendimiento.
Cualquier hecho o circunstancia una vez acaecidos, no se pueden modificar; lo que sí podemos modificar es lo que pensamos acerca de eso que ocurrió.
Tenemos alternativas:
1) Mantener para siempre esas marcas y dejar que nos acompañen (aún cuando muchas veces el dolor que nos causa es grande) o bien
2) Pensar creativamente y tratar de descubrir otro significado…
El significado que le demos a un hecho está directamente relacionado con nuestro nivel de entendimiento. A los quince años tenemos una lectura de la vida, a los treinta, otra y -una muy diferente- a los ochenta.
Recordemos que “el tiempo” es el recurso que nos permite ir otorgándole un significado diferente a aquello que nos ha sucedido o nos sucede.
Siempre que nos preguntemos “para qué me ocurrió tal cosa” encontraremos alguna razón; aunque a veces tiene que pasar mucho tiempo para ello.
Todo lo que nos sucede es para aprender algo nuevo, para dejarnos una enseñanza; a veces somos capaces de captarla enseguida, otras necesitaremos muchos años.
El tiempo –si lo usamos a nuestro favor- nos ayuda a descubrir nuevos significados, a elevar nuestro nivel de entendimiento.
¿Existe alguna receta?
Pensar, pensar y pensar… Y si con nuestro hemisferio racional no nos es suficiente, acudamos al otro –al que nos permite conectaremos con nuestro Maestro Interior- quien seguro nos ayudará a iluminar nuestras mentes para captar alguna nueva respuesta y encontrar algún nuevo significado.
Friday, January 26, 2007
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


0 comments:
Post a Comment