Monday, April 23, 2012

Shopping

Nuestro mundo es un gran centro de compras o shopping. Compramos y vendemos en todo momento.
Piensa que desde que nacemos nos venden ideas, valores, estilos de vida, comida, historias familiares, religión, tradiciones, información, etc. Como adultos, es nuestra responsabilidad consumir inteligentemente.

Compramos publicidad, leemos carteles porque algo acaparó nuestra atención, consumimos comentarios e ideas ajenas durante todo el día, casi sin darnos cuenta. Inmersos en la dinámica de la vida misma dentro de la cual los “mass media” tienen una influencia enorme, algunas veces nos descubrimos comprando productos o ideas que no nos resultan productivos para nuestra vida. De cualquier manera, cuando compramos algún producto, tenemos la capacidad de hacer un rápido cálculo de "precio-beneficio" antes de decidir.

Pero... ¿ocurre lo mismo cuando elegimos nuestros pensamientos durante nuestro día? No parece que fuera así. ¿Será porque las ideas no se ven? ¡Error! Los pensamientos son cosas.

Los pensamientos que compras, o mejor dicho que eliges, se reflejan en tu vida. Si bien no muestras tales pensamientos a través de un banner en tu frente, extiendes en todo momento aquello que piensas a través de tu persona. Cómo y dónde vives, la ropa que usas, la forma en que saludas, la actividad que desarrollas, tus relaciones interpersonales… Todo eso habla de ti. Es lo que vendes sin saberlo. Otros lo ven y lo compran, o mejor dicho lo eligen… Nada enseña más que el ejemplo de vida, ya sea éste positivo o negativo.

Pero lo interesante en este proceso de compra-venta, es que existe un elemento que no se adquiere mientras camines por estas tierras y es tu esencia. Tu ser -único e irrepetible-. Esa esencia nace contigo, aunque normalmente la desarrollamos y compartimos en su totalidad, a partir de la mediana edad.

Es tu responsabilidad permitir que emerjan desde lo más profundo de tu ser, todas tus capacidades, tus talentos y que los compartas con los demás. Es lo que el psicólogo Carl Jung explica como la necesidad vital -a partir de los 40 años- de hacer lo que vinimos a hacer, y no en seguir consumiendo energía en reprimir nuestros deseos.

 De ti depende conectarte con tu esencia para, a partir de la mitad de tu vida, conocerte mejor a ti mismo, ser absolutamente selectivo y estar bien atento a aquello que compras... Que en definitiva será lo que vendas…

Wednesday, February 29, 2012

Relaciones para aprender

Todas las relaciones que entablamos con los demás son para comunicarnos, y a través de esa comunicación descubrir nuestra verdadera esencia, es decir, que somos todos mucho más "iguales" de lo que creemos.
A simple vista pareciera que nuestros cuerpos son el medio para comunicarnos, pero no es así. Nuestras almas son las únicas que se comunican, su idioma es el amor, esa energía que fluye de corazón a corazón.
¿Qué sucede con la mayoría de nuestras relaciones? Desde las superficiales hasta las más profundas ¿nos comunicamos verdaderamente aunque hablemos el mismo idioma? No necesariamente, aunque todo tiene una razón.
Ninguna persona con la cual entablamos una relación -por más superficial o pasajera que parezca- se nos presenta por azar. Toda relación en nuestras vidas es necesaria para nuestro desarrollo, experiencia y aprendizaje.
Así las cosas, cada vez que sientas que alguien te genera fastidio o rechazo, aplica la siguiente regla: No busques fuera de ti mismo. Pregúntate: ¿Para qué esta persona se cruzó en el camino? ¿Qué tengo que aprender o qué arista de mi carácter debo trabajar? Si te haces esas preguntas, encontrarás la respuesta dentro de ti mismo. Verás que a esa persona a la que antes evitabas encontrar o con la que ni siquiera sentías la más mínima empatía, te lleva a descubrir aspectos ocultos acerca de ti mismo. Si deseas explorar aún más, puedes preguntarte: ¿Qué aspecto de esa persona que no me gusta y me fastidia tanto, tengo yo también? Siempre que alguna actitud o rasgo de los demás nos molesta, es porque dicho rasgo forma parte de nuestra personalidad del que ni siquiera tenemos conciencia. Esmérate en mejorar cada relación, pero no desde afuera, sino desde dentro de ti. Las relaciones nos enseñan muchísimo acerca de nosotros mismos, ya que funcionan como un espejo. Anímate, bucea en tu interior y descubrirás que todas tus relaciones –aún las más disfuncionales- tienen como propósito un aprendizaje. Tus historias pasadas, tus miedos, preconceptos, prejuicios, creencias, ideas, etc… todo material que está en tu mente y que te condiciona, ahora sabes que lo puede revisar y soltar.
Cultivando las relaciones que funcionan en tu vida y tratando de mejorar aquellas que se presentan difíciles, mejoras tu calidad de vida.Tú vida son tus relaciones. Aprende a disfrutar de ellas.

Monday, December 19, 2011

Ciclos

¿Cómo sobrevivir en un mundo tan competitivo y al mismo tiempo vivir en armonía con los demás? ¿Cómo ser eficientes, prosperar y al mismo tiempo mantener nuestros valores? La respuesta está en aquella famosa frase: “Vivir y dejar vivir” ¿Alcanza con que cada uno de nosotros haga bien su tarea? Si en tu trabajo eres amable en todo momento y tienes tendencia a conciliar con los demás, no puedes olvidarte de defender tus propios intereses. No se corresponde con nuestra naturaleza biológica anteponer los intereses de los demás frente a los nuestros. Por eso es importante lograr un equilibrio para nuestro beneficio y el interés del grupo al que pertenecemos.
Si te la pasas defendiendo los intereses de los demás en detrimento de los propios, la ecuación no funciona porque nos quedamos sin nada para nosotros. Andar todo el día con cara de pocos amigos, con una espada en la mano, creyendo que el beneficio tiene que ser únicamente para nosotros tampoco es la solución.
¿Cuál es el camino a seguir? Como seres vivos en este planeta, nuestra energía corporal y nuestras emociones oscilan en todo momento. Como una sinusoide, unos días nuestro ciclo de energía vital está alto y otros días bajo. Lo mismo sucede con nuestros estados emocionales. Todos pasamos por estos ciclos y lo mejor es aprender a escucharlos para saber cómo tenemos que actuar para sentirnos mejor.
Hay días en que desbordamos de energía y nos llevamos el mundo por delante, otros en que nuestro biorritmo nos invita a tomarnos el día con calma. Saber diferenciar esos ciclos ayuda. Saber cuando detenernos, también. Hay días en que pareciera que una voz nos dijera: Oye, hoy no es tu día, así que a no presionar! Y así es… Hay días en que pareciera que todo nos juega en contra…
¿Cuál es el secreto entonces para vivir bien cada día? El secreto es aprender a identificar en ti mismo esos ciclos y en qué áreas de tu vida se desarrollan o se atascan. No desperdicies energía inútilmente cuando no es el momento. En cambio, cuando todo conspira a tu favor, y sientes que la energía Divina fluye a través de ti, adelante, déjate fluir y haz lo que tengas que hacer! Cuando es tu momento verás que un simple soplido de tu parte tendrá el efecto de un viento huracanado. No compitas con Dios y su plan. Esfuérzate en ser mejor, en prosperar, en mantenerte saludable y en armonía con los demás aprendiendo a respetar tus propios ciclos de vida. ¡Hazlo y verás los beneficios!

Tuesday, November 08, 2011

Compartir

A partir del momento de nuestra gestación compartimos la vida física con el cuerpo de nuestra madre. Una vez fuera del seno materno se amplia el espectro a nuestra familia. Todos en medidas diferentes, compartimos nuestra vida con los demás. Cuanto más se comparte, mayor es el aprendizaje.

La experiencia más importante para compartir es la experiencia de padres e hijos donde claramente se ve expresado el amor que existe entre ambos. Si como ocurre en muchos casos, el niño se ve privado de experimentar el amor de los padres, ello lo llevará inevitablemente a una distorsión en su percepción acerca de casi todo, de sus padres, de las personas en general, de las relaciones y del mundo. Todo se torna difícil para ese niño que no tuvo la oportunidad de experimentar el amor de padres biológicos o substitutos.
Pensemos por un momento que ese amor y ese afecto que nuestros padres nos dispensaron de pequeños (aunque imperfecto) nos humanizó.

Compartir nos humaniza.
Compartir nos hace darnos cuenta de que a todos nos ocurren cosas similares y que todos recorremos el mismo camino de deseos, sueños, ilusiones y miedos.
Compartir nos permite conocernos un poco más.
Compartir con los demás aquello que nos ocurre, hace que todo resulte más fácil.

Algunos piensan, equivocadamente, que “interactuar y compartir” es sinónimo de pérdida. Nada más alejado de la realidad. Aquello que compartimos sea bueno o malo según cada uno de nosotros lo signifique, lo extendemos. Y aquello que extendemos siempre vuelve a nosotros multiplicado.

En síntesis, compartir nos humaniza, nos permite aprender y hace más fácil nuestra vida, extendiendo nuestras experiencias hacia todos aquellos con quienes interactuamos.

Tuesday, August 30, 2011

Introspección

La introspección es un ejercicio que nos permite controlar nuestros pensamientos. Se logra aquietando el cuerpo y la mente. Ten presente que ni bien intentes aquietarte, tus pensamientos circularán por tu mente a gran velocidad como generando una revolución hasta que, ya cansados, se calmen. Con un poco de práctica y perseverancia serás capaz -a través de la respiración- de relajar tu cuerpo y serenar tu mente.
Este simple ejercicio es útil para obtener respuestas a cuestiones cotidianas de nuestra vida. En este ritmo frenético de vida, todos los días nos surgen interrogantes, propuestas, proyectos y nuevos desafíos. Atosigados por lo externo, no siempre sabemos que hacer. El objetivo de estas líneas es netamente práctico. Cualquier persona -si así lo desea- a través de un simple ejercicio de respiración y controlando sus pensamientos, es capaz de tomar contacto con esa parte de su mente que tiene todas las respuestas. La práctica del ejercicio te demostrará que cuanto más lo practiques, mejores serán los resultados.
Siéntate cómodamente y trata de aquietar tus pensamientos a través de la respiración. Contar de 20 a 0 en forma descendente y pausada puede ser de gran ayuda. Trata de mantener tu mente serena y no te detengas en ningún pensamiento en particular. Concentra tu atención en la pregunta que necesita una respuesta certera. Imagina que estás en el fondo del mar buscando una joya que sólo puedes encontrar sumergiéndote lentamente, sin levantar mucha arena que enturbie el agua, ya que ello arruinaría tus planes. Necesitas ver el fondo del mar con claridad para lograr tu objetivo, es decir encontrar la joya que buscas. Ello permite que aquella información que tiene que irrumpir en tu mente aparezca con claridad y se te revele. Así de simple.
Si practicas este ejercicio a diario ahorrarás mucho tiempo a la hora de tomar decisiones y no fallarás ya que -siempre- sabrás qué hacer. Puedes empezar sólo con cinco minutos diarios e ir aumentando ese tiempo de acuerdo a tu necesidad.
Cualquier introspección es positiva. Pero más lo es, cuando tiene un objetivo eminentemente práctico que te permite resolver cuestiones de todos los días. Te lo recomiendo!

Tuesday, August 02, 2011

Dos mundos

Habitamos dos mundos bien diferentes. Nuestro universo interno, ese que nos vamos construyendo desde pequeños con nuestros deseos, ilusiones, temores y objetivos. Y el otro mundo, el externo, el de la naturaleza, el mundo de los hechos materiales del que todos formamos parte.

Conciliar esos dos mundos cada día es nuestro gran desafío. Haber llegado a la adultez, ser una persona madura y responsable son requisitos indispensables para lograrlo.

Quien vive sólo en su mundo interno tiene grandes dificultades para integrarse de manera saludable a la sociedad. De la misma manera, quien vive sólo en el mundo material, ve truncado su desarrollo integral como ser humano. Vivir únicamente para satisfacer cuestiones materiales sin cultivar nuestro mundo interior, resulta muy peligroso para nuestra salud mental.

El secreto está en integrar estos dos universos. Transitar el punto medio. Aprender a vivir con un balance adecuado. Focalizar nuestra atención en uno u otro según lo necesitemos en cada momento.

Gozamos de salud mental cuando encontramos ese delicado equilibrio. Nuestra vida se torna plena, llena de significado y donde vale la pena extenderla y compartirla con los demás.

Thursday, June 30, 2011

La palabra

El poder de la palabra es aquello que nos diferencia de los animales.
Los seres humanos podemos hablar. Hablar es expresar aquello que sentimos.

La palabra no es más que un pensamiento expresado.

En realidad palabra y pensamiento van unidos, sólo que varía la secuencia. Qué maravilla que podamos hacer uso de nuestra mente (es decir pensar) y traducir esos pensamientos en palabras!

La finalidad más importante de la palabra es la curativa. La palabra hablada tiene el arte de curar. Cuantas veces nos sorprendemos a nosotros mismos escuchándonos decir algo de lo que ni siquiera éramos conscientes y después de haberlo dicho nos sentimos mucho más aliviados?

Pensar algo y poder expresarlo de viva voz, es de gran ayuda.

De qué sirve que pensemos tantas cosas si no las expresamos?
El efecto liberador y sanador de la palabra no se compara con nada.

Propongo que nos animemos cada día más a expresar aquello que pensamos y sentimos!